Se estima que la serie de safaris políticos que está llevando a cabo activamente el 7.º presidente de la República de Indonesia, Joko Widodo (Jokowi), podría generar un sentimiento negativo hacia la estabilidad económica nacional. El rector de la Universidad Paramadina, Prof. Didik J. Rachbini, expresó que esta maniobra política puede enturbiar la incertidumbre del clima de inversión en medio de las fluctuaciones del tipo de cambio del rupia y los movimientos dinámicos del mercado de capitales.
Didik destacó los movimientos políticos de Jokowi, que comenzaron en Lampung y se prevé que continúen en varias otras regiones. Según él, estas actividades al aire libre muestran una realidad política contradictoria con las declaraciones anteriores de Jokowi, quien prometió retirarse y regresar a Solo como un ciudadano común. Esta medida se percibe como una señal de grietas en la coalición con el gobierno del presidente Prabowo Subianto, que comienzan a emerger de cara a la contienda política de 2029.
Además, la intensidad de este movimiento político se ve reforzada por los safaris regionales realizados por el vicepresidente Gibran Rakabuming Raka. Didik evalúa que la división de la atención de las élites hacia la política práctica corre el riesgo de descuidar los programas de recuperación económica para la sociedad en general.
Desde la perspectiva de la economía política, las fricciones o la competencia entre las élites del poder tienden a tener un impacto negativo en el mundo empresarial. Se prevé que los inversores y los actores del mercado actúen con mayor cautela al responder a la incertidumbre en el rumbo de las políticas y la burocracia, provocada por la dinámica relación entre el poder actual y la sombra de influencia del liderazgo anterior.
A pesar de que, basándose en los indicadores fundamentales, la situación económica actual de Indonesia es relativamente sólida, con una inflación controlada, superávit comercial y reservas de divisas suficientes, se estima que las presiones no económicas desencadenadas por las tensiones políticas corren el riesgo de socabar la estabilidad construida.