El mercado de tarjetas de crédito es cada vez más competitivo y ofrece significativos bonos de bienvenida tanto para viajeros como para empresarios. Estos programas de fidelidad están diseñados para atraer clientes mediante atractivos esquemas de acumulación de puntos, siempre que los titulares cumplan con determinados objetivos de gasto dentro de un plazo establecido.

La tarjeta American Express Platinum, por ejemplo, ofrece incentivos de hasta 175.000 puntos a los clientes que realicen transacciones por un valor de 12.000 dólares estadounidenses en un plazo de seis meses. Además de los bonos de puntos, esta tarjeta se dirige al segmento premium al incluir beneficios exclusivos como acceso a salas VIP de aeropuertos y créditos para hoteles. Por otro lado, Chase Sapphire Preferred ofrece 100.000 puntos de bono a los clientes que cumplan con el requisito de gasto de 5.000 dólares en tres meses, destacando en las categorías de recompensas en gastronomía y viajes.

Para el sector empresarial, tarjetas como Ink Business Unlimited e Ink Business Cash representan opciones atractivas al ofrecer hasta 1.000 dólares en reembolso (cashback) sin cuota anual. Estas tarjetas también brindan flexibilidad adicional con una APR introductoria del 0% para el período inicial, lo que ayuda enormemente al flujo de caja de las pequeñas y medianas empresas en la gestión del capital de trabajo.

Detrás de esta tendencia de ofertas de puntos, American Express ha comenzado a explorar la integración de la tecnología de stablecoins basada en blockchain. Este paso innovador busca modernizar el sistema de pagos tradicional para lograr una liquidación de transacciones instantánea, reduciendo al mismo tiempo y de manera significativa los costos operativos de la empresa.

El sentimiento positivo del mercado también se refleja en la mejora de la calificación de las acciones de American Express (AXP) a "Comprar" ('Buy') antes de la publicación de su informe de ganancias del segundo trimestre el próximo 24 de julio. Los analistas consideran que la mejora en la estabilidad de la calidad crediticia y la solidez del gasto de los consumidores son los principales catalizadores para el crecimiento futuro del rendimiento de la compañía.