Ante los desafíos del clima cálido y húmedo, se pide a los aficionados al deporte al aire libre que extremen las precauciones al regular la dosis de sus entrenamientos. El especialista en Medicina del Deporte, Dr. Antonius Andi Kurniawan, Sp.KO., Subsp.ALK (K), enfatizó que las condiciones extremas de temperatura ambiental afectan directamente la respuesta fisiológica del cuerpo, especialmente al aumentar la frecuencia cardíaca y la frecuencia respiratoria.
Según el Dr. Andi, forzar la misma intensidad de entrenamiento que en condiciones de temperatura normal puede acelerar la fatiga y desencadenar un aumento drástico de la temperatura corporal central. Por ello, subrayó la importancia de llevar a cabo una adaptación o aclimatación. Este paso incluye ajustar la duración de los entrenamientos y acostumbrarse a hacer ejercicio en condiciones meteorológicas similares a las del día de la competición.
Además de regular la carga de entrenamiento, la hidratación es un factor crucial. Es necesario mantener una hidratación adecuada antes, durante y después del ejercicio. El Dr. Andi señaló que la alta humedad a menudo dificulta la evaporación del sudor, que es el mecanismo natural de enfriamiento del cuerpo. La incapacidad del organismo para disipar el calor puede resultar fatal, desencadenando desde calambres musculares y agotamiento por calor hasta el riesgo de sufrir un golpe de calor que puede provocar la pérdida del conocimiento.
Como medida de prevención, se aconseja a la población prestar mayor atención a las señales del cuerpo y consultar el pronóstico del tiempo antes de realizar actividades. Priorizar la seguridad y la salud por encima de los objetivos de rendimiento es el mensaje principal para cualquier persona que practique actividades físicas al aire libre, con el fin de evitar diversos trastornos de salud derivados de la exposición excesiva al calor.