Las actividades de Minería Ilegal de Oro (PETI) vuelven a intensificarse en la aldea de Simoncol, distrito de Batang Tarang, regencia de Sanggau, Kalimantan Occidental. El uso de maquinaria pesada tipo excavadora para dragar tierras de forma ilegal opera libremente, ignorando las regulaciones mineras vigentes en Indonesia.

El impacto de esta minería se empieza a sentir directamente entre la comunidad local. Uno de los indicadores más evidentes es la contaminación del río Landak, cuyas aguas se han vuelto cada vez más turbias, así como la amenaza de destrucción del ecosistema de los cultivos de los vecinos, expuestos a sufrir deslizamientos de tierra debido a la erosión masiva.

Circulan rumores entre la población sobre la práctica de pagos rutinarios de sobornos que actuarían como engrase para que estas actividades ilegales continúen sin interrupciones. Esta situación ha generado una profunda decepción entre los residentes, quienes consideran que la aplicación de la ley sobre el terreno tiende a ser pasiva y no llega a los autores intelectuales detrás de la operación de dicha maquinaria pesada.

Los vecinos esperan una acción firme por parte de las autoridades, especialmente la Policía Regional de Kalimantan Occidental, para frenar de inmediato la destrucción ambiental en curso. Se teme que la falta de contundencia contra estas prácticas de PETI desencadene un desastre ecológico aún más grave en el futuro si se permite que continúen sin la supervisión adecuada.