Una dedicación sin límites es la que demuestra Uswatun Hasanah, educadora de la Escuela Primaria Privada (SDS) Pujoraharjo, en la aldea de Pujoraharjo, pueblo de Banjaran, distrito de Padang Cermin, regencia de Pesawaran. Desde 2004, se ha dedicado a educar a los niños de esta remota región, a pesar de tener que enfrentarse a diversas limitaciones de instalaciones y a un terreno geográfico desafiante.

Situada en la cima del monte Bundar, la escuela donde enseña Uswatun cuenta actualmente con solo diez alumnos. El proceso de enseñanza y aprendizaje se lleva a cabo de manera convencional con pizarras y libros, ya que aún no cuenta con conexión a internet ni suministro eléctrico de la PLN. Con frecuencia, las actividades escolares deben trasladarse a un rincón seguro del aula cuando el agua de lluvia comienza a gotear desde el techo dañado.

La seguridad es la prioridad absoluta en esta escuela. Debido a su ubicación a gran altitud, el clima extremo con lluvias torrenciales y tormentas eléctricas a menudo obliga a los profesores a terminar las clases antes de tiempo. Uswatun relató que, por la seguridad de todos, suele pedir a sus alumnos que regresen a casa de inmediato cuando los rayos comienzan a caer en la cima de la montaña.

A pesar de recibir un honorario muy bajo de 300.000 IDR al mes, Uswatun confiesa que su mayor felicidad es ver el entusiasmo y la alegría de los alumnos al aprender. Las risas y las interacciones inocentes con los niños son su principal motivación, lo que la ha mantenido en esta escuela durante más de dos décadas.

En medio de todas las limitaciones, Uswatun mantiene una gran esperanza en su corazón. Sueña con que algún día su escuela cuente con instalaciones modernas de apoyo, como computadoras y proyectores, al igual que las escuelas de las zonas urbanas, para brindar un mejor futuro educativo a los niños de la cima del monte Pesawaran.