Los actos de violencia e intimidación vuelven a empañar la profesión periodística en el ejercicio de su función de control social. Dos periodistas de medios digitales, MK de Kapol.id y NS de Global Satu, habrían sido víctimas de persecución y amenazas físicas cuando intentaban obtener confirmación sobre la supuesta distribución generalizada de cigarrillos no amparados por impuestos en la regencia de Subang.
El incidente ocurrió mientras el equipo de prensa recababa información sobre el terreno para verificar la veracidad del presunto comercio ilegal de cigarrillos que perjudica al Estado. Sin embargo, en lugar de recibir respuestas, se enfrentaron a actos intimidatorios presuntamente cometidos por los cabecillas de la red y varios matones locales en el lugar de los hechos.
Esta acción es considerada una forma de arrogancia que atenta contra el clima de libertad de prensa y obstaculiza la transparencia de la información pública. Las amenazas físicas recibidas por los periodistas durante el desempeño de sus funciones oficiales han desatado duras críticas, dado que el papel de la prensa está protegido por la ley al transmitir hechos al público en general.
Hasta el momento, se espera que las autoridades competentes den un seguimiento rápido a la denuncia de presunta intimidación para garantizar la seguridad de los periodistas en su labor. Se requiere una aplicación firme de la ley contra los autores de la intimidación para evitar que la función de vigilancia de los medios sobre las prácticas ilegales sea silenciada por las amenazas de ciertos sectores.