Los residentes de las costas de las regencias de Sarmi y Biak Numfor vivieron momentos de preocupación tras la aparición de millones de piedras pómez que cubrieron la superficie del mar. El material volcánico flotaba con gran densidad, creando una apariencia similar a una nueva masa de tierra y desatando especulaciones entre la población sobre la existencia de un volcán activo en el fondo marino de Papúa.
En respuesta a esta inquietud, el jefe de la Estación de Meteorología Marítima del BMKG en Jayapura, Heri Purnomo, ofreció una aclaración contundente. Según el monitoreo de imágenes satelitales y el análisis de coordinación marítima, se confirmó que la piedra pómez no proviene de ninguna actividad geológica en territorio indonesio, sino que es material transportado tras la erupción de un volcán submarino en la región del mar de Bismarck, en Papúa Nueva Guinea, ocurrida a partir del 8 de junio de 2026.
Heri explicó que la piedra pómez se caracteriza por una densidad extremadamente baja debido a que se forma a partir de la solidificación de magma rico en cavidades de gas. Este material fue arrastrado por corrientes marinas superficiales que se desplazaban de forma constante hacia el oeste, atravesando el estrecho de Swanggara hasta encallar masivamente en la costa norte de Papúa. Además, reiteró que no se registra ninguna actividad volcánica submarina en aguas indonesias, por lo que instó a la ciudadanía a no dejarse llevar por información inexacta.
Aunque no representa una amenaza directa comparable a una erupción volcánica, este fenómeno conlleva impactos ecológicos y técnicos que exigen precaución. La acumulación del material corre el riesgo de causar un menor calado o sedimentación costera, alterar los ecosistemas de arrecifes de coral y contaminar los hábitats de desove de peces y los bosques de manglares en las zonas de bahía.
Además de la amenaza ambiental, el BMKG advirtió sobre los riesgos para la navegación marítima. Los fragmentos de piedra pómez absorbidos por los sistemas de refrigeración de los motores o que golpeen las hélices de las embarcaciones pueden causar averías técnicas en barcos pesqueros y otros transportes marítimos. Por ello, se solicita a las autoridades marítimas y a los pescadores de la costa desde Sarmi hasta Biak mantener la máxima precaución durante sus labores hasta que las condiciones marinas vuelvan a la normalidad.