La población de leopardo de Java (Panthera pardus melas) en la zona del monte Ungaran, Java Central, se encuentra al borde de la extinción local. Según las estimaciones más recientes, se calcula que solo quedan entre cuatro y siete ejemplares de este depredador alfa endémico de la isla de Java en su hábitat.

El investigador principal de Conservación de la Biodiversidad de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (BRIN), el Prof. Hendra Gunawan, reveló que la situación es muy preocupante. El reducido tamaño de la población hace que este grupo de animales sea extremadamente vulnerable a la extinción debido a brotes de enfermedades, catástrofes naturales y la destrucción masiva de su hábitat.

Aunque la presencia física de los leopardos no ha sido captada directamente por las cámaras trampa, un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Semarang (Unnes), junto con la Fundación Djarum, ha encontrado indicios de la actividad de estos animales. Las marcas de garras en los árboles que delimitan su territorio y el hallazgo de excrementos (heces) en sus rutas de paso demuestran que aún sobreviven.

El principal problema al que se enfrentan los leopardos en el monte Ungaran es el aislamiento de su hábitat. A diferencia de otras regiones, el bosque del monte Ungaran carece de un corredor verde que lo conecte con otras zonas boscosas. Esta condición obliga a la endogamia (inbreeding), lo que a largo plazo puede deteriorar la calidad genética y reducir la resistencia inmunitaria de los animales frente a las enfermedades.

La presión sobre este ecosistema se ve agravada por la conversión de tierras en las faldas de la montaña en zonas agrícolas, plantaciones y asentamientos residenciales. El estatus actual del monte Ungaran, catalogado únicamente como bosque protegido y bosque de producción, se considera insuficiente para limitar las actividades humanas que se adentran cada vez más en las zonas altas.

Además, la disponibilidad de presas naturales, como ciervos y ciervos ratón (kancil), sigue disminuyendo debido a la caza furtiva. Se teme que esta escasez de alimento pueda desencadenar nuevos conflictos entre los leopardos y las comunidades que viven en los alrededores del bosque.

Para evitar la pérdida definitiva de esta especie, los investigadores instan al gobierno a elevar de inmediato el estatus jurídico de la zona del monte Ungaran al de Gran Parque Forestal (Tahura) o área de conservación. Asimismo, se requieren al menos 40 cámaras trampa (camera trap) adicionales para cartografiar con mayor precisión la población y los movimientos de estos animales.