La selección nacional de Portugal avanzó con éxito a los octavos de final del Mundial de 2026 tras derrotar a Croacia por un ajustado 2-1 en el BMO Field de Toronto, el viernes (3/7/2026). Detrás de esta dramática victoria hubo un papel crucial de la tecnología de sensores de balón, que ayudó al árbitro a tomar una decisión clave en el tiempo añadido.
La tensión alcanzó su punto máximo cuando Croacia estuvo a punto de empatar a través de Josko Gvardiol. Sin embargo, el gol fue anulado después de que el árbitro Espen Eskas lo revisara a través del sistema de Árbitro Asistente de Video (VAR). Esta decisión provocó fuertes protestas de los jugadores croatas, quienes consideraban que no había posición de fuera de juego en la jugada del gol.
Durante la revisión del VAR, los oficiales de partido utilizaron datos de la 'Connected Ball Technology'. Un sensor de unidad de medición inercial (IMU) integrado dentro del balón Adidas Trionda es capaz de registrar datos hasta 500 veces por segundo. Esta tecnología detectó una vibración de contacto muy leve del jugador croata Igor Matanovic antes de que el balón llegara a Mario Pasalic. Con base en estos datos precisos, se determinó que Pasalic estaba en posición de fuera de juego, anulando oficialmente el gol de Gvardiol.
La tecnología, desarrollada a través de una colaboración entre la FIFA y Adidas, está diseñada para proporcionar una alta transparencia y precisión en el monitoreo de la dinámica del balón, desde el punto de contacto y la velocidad hasta su trayectoria en un espacio tridimensional. La exitosa implementación de esta tecnología en el Mundial de 2026 es una prueba clara de cómo la integración de la ciencia y el deporte puede mantener la justicia en los partidos de fútbol profesional.