La vicepresidenta de la Asamblea Consultiva Popular de la República de Indonesia (MPR RI), Lestari Moerdijat, enfatizó la necesidad de un compromiso colectivo de todos los sectores de la nación para construir mecanismos integrales de protección y atención de la salud mental de la juventud. Este paso estratégico se considera crucial para garantizar que los niños indonesios se conviertan en una generación futura competitiva.

Estas preocupaciones están bien fundadas. Los datos de detección del programa Chequeo Médico Gratuito (CKG) del Ministerio de Salud a fecha de enero de 2026 revelaron un hecho impactante: el 4,8 %, o alrededor de 363.326 niños de entre 7 y 17 años, presentan indicios de síntomas depresivos. Esta cifra sirve como una seria advertencia para el sistema de resiliencia social del país.

Además, esta tendencia se ve agravada por los datos policiales que registran un aumento drástico en los casos de suicidio en el grupo de edad de 0 a 15 años. En un periodo de dos años, la cifra se disparó de 604 casos en 2022 a 1.498 casos en 2024. Moerdijat señaló que estos datos muestran una escalada sumamente preocupante del problema.

La diputada de la Comisión X del Parlamento (DPR RI), conocida popularmente como Rerie, explicó que la raíz de los problemas de salud mental en los niños a menudo se origina en experiencias de violencia. Por ello, instó a que cualquier política formulada en el futuro incluya la participación activa de los niños y de los actores clave involucrados.

Se cree que un enfoque basado en la perspectiva infantil generará soluciones más relevantes y orientadas a objetivos. Al involucrar a los niños en el proceso de toma de decisiones, se espera que los esfuerzos del gobierno y la sociedad para abordar esta crisis de salud mental sean más holísticos y tengan un impacto tangible en el bienestar psicológico de los menores del país.