El incendio que afecta al vertedero de Jatiwaringin (TPA) en Rajeg, regencia de Tangerang, ha desatado una grave crisis de salud para las comunidades cercanas. Una densa capa de humo ha cubierto las carreteras principales, obligando a los conductores a cubrirse la nariz y la boca para evitar la exposición directa.

Según los últimos datos del Ministerio de Medio Ambiente, la concentración de partículas finas (PM 2,5) en la zona se ha disparado drásticamente hasta alcanzar los 1.000 microgramos por metro cúbico. Esta cifra supera con creces el estándar de calidad diario nacional fijado en 55 microgramos por metro cúbico, por lo que la calidad del aire en la zona ha sido calificada en la categoría de peligrosa.

En respuesta a esta situación crítica, el gobierno emitió una estricta advertencia a los residentes para que no realicen ninguna actividad dentro de un radio de 1,7 kilómetros desde el punto del incendio. Esta medida se adoptó como esfuerzo de mitigación para frenar el riesgo de un aumento repentino de casos de infecciones respiratorias agudas (IRA) que amenazan la salud de los habitantes de la zona afectada.