La última declaración de Donald Trump ha vuelto a avivar las tensiones geopolíticas en Oriente Medio. En esta ocasión, el presidente electo de los Estados Unidos mencionó específicamente la "Montaña del Pico" (Kuh-e Kolang) en Irán como uno de los objetivos potenciales en su radar militar. Esta declaración ha despertado la curiosidad del público global sobre la ubicación y la importancia estratégica de dicha región montañosa.
Geográficamente, la Montaña del Pico o Kuh-e Kolang forma parte de la cordillera de Zagros, que se extiende por el centro de Irán. La montaña se encuentra muy cerca del legendario complejo nuclear de Natanz. Durante años, esta zona ha estado en el centro de atención de la inteligencia occidental debido a sus proyectos de construcción subterránea masivos y de alta confidencialidad.
Según informes, Irán ha construido deliberadamente una nueva instalación nuclear en las profundidades de la Montaña del Pico para protegerla de posibles ataques aéreos y de las bombas antibúnker (bunker busters) de EE. UU. o Israel. Se estima que los túneles excavados bajo esta montaña rocosa se encuentran a decenas de metros de profundidad, lo que la convierte en uno de los sitios defensivos más impenetrables del mundo.
La decisión de Trump de apuntar a esta región indica que EE. UU. sigue adoptando una política de máxima presión frente al programa nuclear de Teherán. Los analistas consideran que esta amenaza no solo busca frenar las ambiciones nucleares de Irán, sino que también funciona como un amago diplomático para obligar a Irán a volver a la mesa de negociaciones bajo condiciones más estrictas.