El ministro de Derechos Humanos, Natalius Pigai, afirmó que la resolución del prolongado conflicto en Papúa ya no puede lograrse mediante un enfoque parcial. Según él, se requiere valor para tomar decisiones políticas a nivel nacional que involucren a todos los sectores de la nación a fin de abordar la verdadera raíz del problema.
Esta declaración se produce en respuesta a los datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (Komnas HAM), que registran un aumento vertiginoso de la violencia en Papúa. A lo largo de 2025 se registraron 97 eventos de conflicto armado, con 26 casos nuevos adicionales hasta abril de 2026. Pigai destacó que la intensidad de la violencia, que se ha cobrado vidas en regiones como Dogiyai, Yahukimo y Tembagapura, ha captado la atención internacional.
Pigai criticó el modelo de gestión empleado hasta ahora por el gobierno y las instituciones pertinentes, el cual ha tendido a centrarse únicamente en la resolución de casos de manera individual. A su juicio, este método no ha sido eficaz para contener la escalada del conflicto, cuyos efectos se extienden cada vez más rápido debido al acceso abierto a la información y las tecnologías.
Asimismo, subrayó la importancia de la sinergia entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, así como la participación activa de los partidos políticos y figuras nacionales. Para él, esta acción colectiva es crucial para evitar una percepción global negativa sobre el compromiso de Indonesia con los derechos humanos, al tiempo que ofrece una solución permanente para la estabilidad en Papúa.