El sector bancario de Vietnam está implementando estándares de seguridad más estrictos para las empresas. Diversas instituciones financieras, entre ellas Vietcombank y TPBank, han hecho obligatorio de forma oficial el uso de la autenticación biométrica para transacciones de gran valor realizadas por empresas de reciente creación. Esta política representa una medida estratégica para reducir el margen de maniobra de las redes de ciberdelincuencia que suelen utilizar identidades de empresas falsas para cometer fraudes a través de la banca digital.

Vietcombank, por ejemplo, exige a las entidades comerciales creadas en los últimos 12 meses el uso del escaneo biométrico para transferencias de fondos que superen los 50 millones de VND, o cuando las transacciones diarias acumuladas superen los 100 millones de VND. Este procedimiento implica una validación facial combinada con tokens de seguridad como SmartOTP. TPBank ha adoptado medidas similares a través de su sistema TPBank Biz, el cual establece requisitos de verificación facial flexibles y adaptados al perfil de riesgo de cada grupo empresarial, especialmente para microempresas y negocios familiares.

El experto en ciberseguridad Vo Do Thang considera esta iniciativa como un paso crucial en la lucha contra la proliferación de "empresas fantasma". Anteriormente, personas sin escrúpulos creaban entidades comerciales de forma deliberada solo para abrir cientos de cuentas bancarias que luego vendían a redes criminales. Dichas cuentas solían utilizarse para recibir fondos de procedencia ilícita, lo que a menudo implicaba a personas que no sabían que sus identidades habían sido usurpadas.

Esta regulación está en consonancia con la directiva del Banco del Estado de Vietnam (SBV) emitida a través de la Circular 77/2025. El gobierno no solo hace hincapié en la autenticación del cliente, sino que también exige a los bancos reforzar sus defensas contra tecnologías de fraude avanzadas. A partir de 2026, los bancos deberán integrar sistemas de detección de ataques de presentación (PAD) para contrarrestar las amenazas de *deepfake*, así como reforzar la seguridad de las aplicaciones frente a intentos de vulneración como el *rooting* o el uso de *emuladores* en los dispositivos móviles de los clientes.

Hasta la fecha, se sigue acelerando la integración de los datos de los clientes con los documentos de identidad con chip y la aplicación VNeID. Se espera que esta sinergia entre el sector bancario y las autoridades de seguridad pública cree un ecosistema de transacciones digitales más transparente, seguro y resistente a la suplantación de identidad por parte de delincuentes tecnológicos.