El gobierno de la India ha demostrado una vez más su seriedad al fortalecer el sector tecnológico mediante la asignación de un nuevo fondo de 1,9 billones de rupias, equivalente a 19.700 millones de dólares (aproximadamente Rp313 billones). Este paso estratégico se ha dado con el fin de acelerar el desarrollo de la industria nacional de semiconductores y, al mismo tiempo, impulsar de forma masiva la producción local de teléfonos inteligentes.
Esta última política de incentivos ha recibido el visto bueno del gabinete del Primer Ministro Narendra Modi. A través de este estímulo, India aspira a transformarse en un centro global de fabricación tecnológica, al tiempo que reduce gradualmente su dependencia de la importación de componentes electrónicos extranjeros.
El Ministro de Tecnología de la India, Ashwini Vaishnaw, detalló que el presupuesto se dividirá en dos sectores principales. Se proyecta destinar 1,28 billones de rupias específicamente a la industria de semiconductores, mientras que el presupuesto restante de 625.000 millones de rupias se asignará a impulsar la fabricación local de teléfonos inteligentes.
Esta nueva iniciativa amplía un programa similar de 10.000 millones de dólares lanzado en 2021. El plan de subsidios, que cubre hasta la mitad de los costes del proyecto, ha demostrado su éxito al atraer el interés de gigantes tecnológicos mundiales como la estadounidense Micron Technology, así como del conglomerado local Tata Group, para construir sus instalaciones de producción en la región de Gujarat.
Además de la construcción física, este estímulo se centrará en el diseño de chips, la fabricación de equipos de semiconductores, la investigación y desarrollo (I+D) profunda, y el aumento de la capacidad de los recursos humanos. Este paso es crucial en medio de la carrera mundial por producir chips que satisfagan las necesidades tecnológicas del futuro, como la inteligencia artificial (IA) y el sector de la automoción.
La agresiva estrategia de la India refleja medidas similares adoptadas por otras grandes potencias, como Estados Unidos a través de la Ley CHIPS y China mediante diversos fondos estatales de inversión. En el futuro, la India no solo quiere ensamblar productos extranjeros como el iPhone de Apple, sino que también aspira al nacimiento de marcas locales de teléfonos inteligentes capaces de competir con el dominio de los fabricantes chinos.