El gobierno de la regencia de Malang está aumentando de forma proactiva la alerta ante posibles desastres volcánicos mediante la organización del Ejercicio de Campo del Sistema de Comando para la Respuesta de Emergencia por la Erupción del Monte Kelud 2026. Este ejercicio a gran escala, que tuvo lugar en el campo de golf de la presa de Selorejo, distrito de Ngantang, el miércoles (8/7), fue liderado directamente por la vicegobernadora de Malang, Lathifah Shohib.

En su directiva, Lathifah enfatizó que la preparación no debe ser solo un plan sobre el papel. Según ella, la efectividad de la gestión de desastres depende en gran medida de la preparación de todos los elementos, probada a través de simulacros de campo realistas. Esta actividad tiene como objetivo evaluar los flujos de comunicación, la velocidad en la toma de decisiones y los mecanismos integrados de evacuación de los residentes.

Este simulacro involucró a varias partes interesadas, que van desde la Agencia de Gestión de Desastres de la Regencia de Malang (BPBD), voluntarios y fuerzas de seguridad, hasta trabajadores de la salud. Para apoyar la preparación a nivel comunitario, el gobierno de la regencia de Malang también entregó ayuda logística que consiste en tiendas de campaña familiares, mascarillas y colchonetas a cinco aldeas ubicadas en zonas de alto riesgo de impacto.

Lathifah agregó que la regencia de Malang presenta riesgos de desastres variados, que van desde amenazas hidrometeorológicas hasta volcánicas. Por lo tanto, la sinergia intersectorial sin egoísmos sectoriales es clave. Subrayó que la rapidez y la precisión de las acciones sobre el terreno son prioridades fundamentales para minimizar el impacto en caso de una erupción real en el futuro.

Como muestra de apoyo moral y estratégico, el evento también contó con la presencia de representantes de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB) y de la BPBD de la provincia de Java Oriental. Lathifah expresó su deseo de que todos los participantes se tomen el simulacro con total seriedad para que los patrones de coordinación establecidos se conviertan en una cultura de trabajo y de vida para la comunidad, como una inversión real en la seguridad común.