La aldea de Warangan, en el pueblo de Muneng Warangan, Magelang, se convirtió una vez más en el centro de gravedad cultural con la celebración oficial del XXV Festival de Las Cinco Montañas (FLG) del 10 al 12 de julio de 2026. Bajo el singular lema "Makin Goblok Bareng" ("Volviéndonos idiotas juntos"), los artistas agricultores de las laderas de la montaña ofrecieron un oasis de reflexión para la sociedad moderna, a menudo atrapada en la ilusión de la sofisticación tecnológica y la actitud de sabelotodo.

El gestor cultural y fundador de la Comunidad de Las Cinco Montañas (KLG), Sutanto Mendut, enfatizó que la consigna no es una expresión literal de ignorancia. Por el contrario, este tema constituye una sátira sutil sobre la tendencia del ser humano contemporáneo a perder la humildad. El FLG invita al público a inclinar la cabeza de nuevo, contemplando la naturaleza y la vida rural como el maestro principal que no puede ser reemplazado por las pantallas digitales.

La celebración del festival, que cumple su 25.º aniversario, es un testimonio de la resiliencia de la cooperación comunitaria de los aldeanos. Sin depender de grandes patrocinadores, 85 grupos artísticos con un total de 1.274 artistas procedentes de diversos rincones del país, como Yakarta, Cirebon y Malang, colaboraron de manera autosuficiente. Este espíritu demuestra que la constancia en preservar la civilización espiritual de la aldea es la clave para la continuidad del FLG a lo largo de un cuarto de siglo.

Durante todo el evento, un escenario al aire libre con el imponente trasfondo del monte Merbabu fue testigo mudo de un dinámico diálogo intercultural. Diversas propuestas, desde danza contemporánea y teatro experimental hasta lecturas literarias, se fusionaron en un mismo espacio de encuentro. La diversidad de orígenes de los artistas no supuso una barrera, sino que enriqueció el ecosistema artístico surgido de la tierra agrícola.

El presidente de la Comunidad de Las Cinco Montañas, Sujono, manifestó que el FLG es más que un mero espectáculo: es un espacio de encuentro para compartir conocimientos. Para los habitantes de las aldeas en las zonas de Merapi, Merbabu, Andong, Sumbing y Menoreh, este festival sigue siendo la esencia de una lucha cultural que se mantiene pura, participativa y arraigada a la tierra.