El plan del gobierno de desviar el exceso de suministro de diésel provocado por el mandato de biodiésel del 50 por ciento (B50) hacia combustible para aviación está bajo un agudo escrutinio por parte de observadores de políticas públicas. La Secretaría Nacional del Foro Indonesio para la Transparencia Presupuestaria (Seknas FITRA) advirtió que esta medida estratégica no puede llevarse a cabo de forma instantánea debido a significativos obstáculos técnicos y financieros.

El Gerente de Investigación y Datos de Seknas FITRA, Badiul Hadi, destacó que el gobierno parece apresurado al ver oportunidades en el superávit proyectado de diésel de 3 a 4 millones de kilolitros. Según él, el gobierno debe realizar un estudio más exhaustivo antes de asegurar que dicho volumen pueda convertirse directamente en combustible de aviación.

Técnicamente, existen diferencias fundamentales entre el diésel y el combustible de aviación (Jet A-1), desde las fracciones de destilación hasta los estándares de seguridad operativa. Para producir combustible para aviación, las refinerías requieren configuraciones tecnológicas mucho más complejas, como unidades de hidrocraqueo y reformadores catalíticos. Badiul enfatizó que simplemente cambiar los volúmenes de producción de diésel no cumplirá con las especificaciones técnicas requeridas para el combustible de aviones.

En cuanto a la financiación, se estima que los esfuerzos de modificación o remodelación de las refinerías existentes de PT Pertamina costarán hasta miles de millones de dólares. En comparación, los proyectos de desarrollo de refinerías como el RDMP Balikpapan y Balongan absorben un capital muy elevado. La opción de construir nuevas refinerías se considera mucho más costosa, con estimaciones de inversión que alcanzan cientos de billones de rupias, por lo que el período de recuperación del capital (payback period) resulta crucial.

Además de los costos, Seknas FITRA también recordó al gobierno que no debe dejarse llevar por la mera euforia del superávit. Badiul subrayó la importancia de la transparencia de los datos sobre la causa principal de dicho superávit. Existe la preocupación de que el superávit no sea fruto de la eficiencia productiva, sino del frenazo de la actividad industrial o de cambios en los patrones de transporte que debilitan el consumo energético interno.