El Gobierno de la Regencia de Lampung Sur está intensificando las medidas de mitigación para anticipar la evolución de la actividad volcánica del Anak Krakatoa. A través de una intensa coordinación interinstitucional liderada por la Agencia Regional para la Gestión de Desastres (BPBD), el gobierno local se compromete a garantizar la seguridad de los residentes costeros y a reducir el pánico potencial causado por información inexacta.
El jefe del Puesto de Observación del Anak Krakatoa, Andi Suwardi, informó que actualmente el estado del volcán se mantiene en una categoría segura. Explicó que la altura del volcán, que actualmente se encuentra en unos 157 metros sobre el nivel del mar (msnm), es significativamente menor que durante el tsunami de 2018, cuando alcanzaba los 338 msnm. En estas condiciones, el riesgo de deslizamientos capaces de provocar grandes olas marinas se considera mucho menor.
Aunque se registraron siete erupciones el 8 de julio de 2026, Andi enfatizó que este fenómeno es un proceso natural de liberación de energía del volcán. La amenaza más probable para los residentes cercanos en este momento es solo la exposición a la ceniza volcánica si la dirección del viento se desplaza hacia la tierra. Se pide a los residentes que no se sientan excesivamente amenazados y se les recomienda usar mascarillas si se produce una caída de ceniza.
En respuesta a esta situación, el jefe ejecutivo de la BPBD de Lampung Sur, Maturidi, ha instruido a todos los niveles de subdistritos y aldeas a realizar auditorías de preparación. El enfoque principal incluye la inspección de las señales de las rutas de evacuación, puntos de encuentro y la revisión de la infraestructura ante desastres. La sinergia entre el gobierno local y el Forkopimcam se fortalece continuamente como primera línea de mitigación en el terreno.
Las autoridades instan firmemente a la ciudadanía a confiar únicamente en la información oficial de los canales gubernamentales y de las instituciones pertinentes para dar seguimiento a la evolución del volcán. Se recomienda encarecidamente mantener la vigilancia, pero se pide a la población que conserve la calma y no se deje llevar por rumores no verificados con el fin de preservar el orden público en las zonas costeras.