La tendencia de ejercicio del 'slow jogging', originaria de Corea del Sur, está acaparando la atención mundial. A través de publicaciones en redes sociales, se observa el entusiasmo del público, incluidos los adultos mayores, al practicar esta técnica de carrera a ritmo relajado al aire libre. A diferencia del running convencional, el slow jogging solo requiere una velocidad de 3 a 5 kilómetros por hora, lo que permite a quienes lo practican mantener una conversación sin quedarse sin aliento.
El profesional de la salud y Certified Health Coach, el Dr. Dion Haryadi, destaca que este método es muy respetuoso con el cuerpo de los principiantes y de las personas mayores. Con zancadas más cortas, el centro de gravedad del cuerpo se vuelve más estable, reduciendo significativamente la carga de impacto en las articulaciones de la rodilla. Esta característica de 'bajo impacto' es lo que convierte al slow jogging en una alternativa de entrenamiento cardiovascular segura, manteniendo la eficacia en la quema de grasa y la salud metabólica.
A pesar de ofrecer grandes beneficios para la salud cardiovascular y el control de la presión arterial, el Dr. Dion recuerda que las personas deben complementar su rutina de ejercicios con entrenamiento de fuerza para preservar la masa muscular, especialmente a medida que envejecen. Para quienes tengan la intención seria de adentrarse en el mundo del running, el slow jogging puede ser un punto de partida ideal antes de aprender técnicas de carrera más complejas para distancias más largas.
Históricamente, el método del slow jogging es el resultado de cuatro décadas de investigación exhaustiva realizada por el fallecido Prof. Hiroaki Tanaka de la Universidad de Fukuoka, Japón. Su popularidad en Corea del Sur se disparó tras la cooperación bilateral con la creación de la Korea Slow Jogging Association en 2016. En la actualidad, este método está reconocido como uno de los primeros pasos más inclusivos para cualquiera que desee empezar a mantenerse activo de manera constante.