El gobierno de los Estados Unidos, a través de la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), está examinando una nueva normativa que permitiría el envío directo de armas de fuego al domicilio del comprador. Esta medida se percibe como la transformación de la política de armas más sustancial en dos décadas, y se prevé que cambie el panorama de la industria de venta de armas en el país norteamericano.

Detrás de la urgencia de actualizar la política para alinear la industria con las tendencias de la economía digital, se ha generado un intenso escrutinio respecto a la implicación de Donald Trump Jr. El hijo del presidente de EE. UU. figura como accionista y miembro de la junta directiva de GrabAGun, un destacado minorista de armas en línea. La cercanía de esta posición ha desatado especulaciones sobre los posibles beneficios financieros que la empresa podría obtener gracias a una mayor accesibilidad para los consumidores.

El mecanismo propuesto permitiría a los distribuidores con licencia enviar unidades de armas directamente a los compradores, siempre que pasen por procedimientos de verificación de identidad, controles de antecedentes y un período de espera de siete días tras la notificación a las fuerzas del orden. Actualmente, la normativa exige la recogida en tiendas físicas, salvo para los titulares de permisos especiales. La ATF estima que esta política podría ahorrar a los consumidores hasta 103,7 millones de dólares al año en costes y tiempo.

El análisis de mercado indica que GrabAGun —que cotiza en bolsa desde 2025 tras una fusión con una SPAC creada por 1789 Capital, una firma de inversión donde Donald Trump Jr. se desempeña como socio— se encuentra en una posición estratégica para cosechar un crecimiento significativo. Con una proyección de aproximadamente 3,3 millones de compradores que pasarían al esquema de envío directo, esta norma se considera un gran catalizador para que los minoristas en línea dominen el mercado de armas de fuego en EE. UU.