Con motivo del Día Nacional del Niño 2026, la Fundación de Asistencia Jurídica Infantil (YBHA) Peutuah Mandiri advierte que el problema de la violencia contra los niños en la provincia de Aceh sigue pareciéndose al fenómeno de un iceberg. Se sospecha que la mayoría de los casos no salen a la luz porque las víctimas suelen enfrentarse a presiones psicológicas, amenazas de su entorno más cercano y el temor al estigma social negativo.

Los datos del Sistema de Información en Línea para la Protección de Mujeres y Niños (SIMFONI PPA) muestran 127 casos que involucran a niños en Aceh hasta abril de 2026. Sin embargo, se considera que esta cifra oficial no refleja plenamente la realidad sobre el terreno, especialmente en casos sensibles como la violencia sexual, que a menudo se ocultan deliberadamente.

La Directora de Investigación y Políticas Públicas de YBHA Peutuah Mandiri, Wardatul Jannah, afirmó que la escasez de denuncias no es un indicador de éxito. Según ella, esto podría indicar que la infraestructura actual de denuncias aún no ofrece una sensación de seguridad, no es adecuada para los niños y no cuenta con la plena confianza de las víctimas para alzar la voz.

Además de la violencia física y sexual, YBHA también destaca otras vulnerabilidades sociales que acechan a los niños en el "Pórtico de La Meca" (Aceh). Problemas como la explotación del trabajo infantil, el aumento del matrimonio precoz y la amenaza del delito de trata de personas (TPPO) siguen creciendo, impulsados por la pobreza sistémica y el acceso limitado a la educación.

YBHA considera que las normativas de protección infantil a nivel nacional son bastante completas, pero su implementación en las regiones sigue siendo muy débil. Por ello, se insta a los gobiernos locales a asignar presupuestos adecuados para establecer centros de denuncia adaptados a los niños, ofrecer servicios gratuitos de recuperación de traumas psicológicos y fortalecer la coordinación entre las instituciones pertinentes.

Según Wardatul, los indicadores de éxito en la protección de la infancia no deben medirse únicamente por reconocimientos administrativos o bajas estadísticas de casos. Más allá de eso, la garantía de que cada niño pueda crecer, aprender y realizar sus sueños sin temor es la verdadera forma de éxito.