Detrás de la popularidad de los suplementos de salud hechos de aceite de hígado de tiburón, ampliamente comercializados en redes sociales y tiendas en línea, se esconde una amenaza ecológica cada vez más preocupante. La práctica de extraer hígados de tiburón, especialmente del tiburón quelvacho (familia Centrophoridae), representa ahora una amenaza real para la supervivencia de las poblaciones de este depredador alfa en las aguas de Indonesia.

Para los pescadores de Tanjung Luar, Lombok, el tiburón quelvacho es una mercancía muy cotizada. Utilizando palangres de fondo, cazan tiburones de aguas profundas que tienen un alto contenido de escualeno. El proceso de extracción del aceite se realiza de forma tradicional, secando los hígados de tiburón al sol hasta que se derriten, para luego procesarlos como aceite a granel y envasarlos como suplementos de salud.

Se prevé que el mercado mundial de aceite de hígado de tiburón siga aumentando debido a la alta demanda de productos farmacéuticos y antienvejecimiento. Sin embargo, el lado oscuro de este negocio es la baja tasa de reproducción de los tiburones de aguas profundas. La UICN señala que especies de tiburones quelvacho como el Centrophorus squamosus han sufrido una disminución de su población de hasta el 79% en las últimas tres generaciones, lo que los convierte en una especie muy vulnerable a la extinción.

La investigadora de tiburones del BRIN, Selvia Oktaviyani, enfatizó que el papel de los tiburones como depredadores alfa es crucial para mantener el equilibrio de los ecosistemas marinos. La disminución de las poblaciones de tiburones desencadenará desequilibrios en la cadena alimentaria que podrían dañar las poblaciones pesqueras en el futuro. Como solución, los expertos instan a la industria a cambiar a fuentes de escualeno vegetal, como el de oliva o el de caña de azúcar, que son mucho más sostenibles.

El mayor desafío para controlar este comercio radica en la débil trazabilidad de los productos. Una larga cadena de suministro, desde los pescadores hasta las grandes fábricas, hace que la identificación de las especies sea casi imposible una vez que el producto se convierte en aceite. Aunque el gobierno, a través del Ministerio de Asuntos Marinos y Pesca (KKP), planea endurecer las regulaciones exigiendo permisos especiales, estas normas aún no se han implementado de manera efectiva.

Hasta que se apliquen regulaciones comerciales más estrictas, la supervivencia de los tiburones de aguas profundas seguirá dependiendo del compromiso de todas las partes para dejar de explotar a estas especies en peligro de extinción. Sin pasos concretos en el monitoreo de la cadena de suministro y la educación pública, se teme que esta caza furtiva en nombre de la salud desencadene la extinción permanente de estos depredadores de aguas profundas.