Un estruendo extraordinariamente fuerte registrado la mañana del viernes (10/7/2026) desató el pánico entre los vecinos del pueblo de Sumberasri, en el distrito de Nglegok, regencia de Blitar. Las temblores, sentidos en un radio de varios kilómetros, hicieron creer a muchos que el monte Kelud estaba en erupción.

El pánico de la población estaba justificado por la fuerza de la explosión, que hizo vibrar los cristales de las ventanas y la superficie del suelo. Sin embargo, el temor disminuyó rápidamente al saberse que el ruido provenía del proceso de eliminación de una bomba aérea activa de la época de la Segunda Guerra Mundial.

El peligroso artefacto, de 1,5 metros de longitud y hasta 100 kilogramos de peso, había sido hallado enterrado en el cauce del río Lahar, en el distrito de Sukorejo, ciudad de Blitar. Dada su condición activa y su alto poder explosivo, la policía decidió evacuarlo para evitar riesgos no deseados.

El jefe de la policía de la ciudad de Blitar, el comisario principal Kalfaris Triwijaya Lalo, confirmó que la detonación fue llevada a cabo por el equipo de Desactivación de Explosivos (Jibom) de la Brigada Móvil (Brimob) de Kediri. El lugar escogido para la destrucción fue el cauce del río Lahar del monte Kelud, alejado de zonas residenciales, para garantizar la seguridad durante el procedimiento.

Este proceso de destrucción logró erradicar la amenaza de este remanente de guerra que permaneció enterrado durante décadas. Aunque causó una breve alarma social, la situación en la región de Blitar volvió a la normalidad tras la explosión controlada.