El concepto de Sociedad 5.0 iniciado por Japón ofrece un nuevo paradigma en el uso de la inteligencia artificial (IA). A diferencia de los debates en los países occidentales que a menudo temen la amenaza de la IA para la existencia humana, Japón integra la IA, la robótica y las redes digitales en un sistema ciberfísico. Este enfoque, introducido en 2016, posiciona a la tecnología no como una entidad autónoma que asume el papel humano, sino como un servicio de apoyo para resolver problemas reales como el envejecimiento de la población y la escasez de mano de obra.

Para Indonesia, este modelo centrado en el ser humano es muy relevante de adoptar en medio del ritmo de la transformación económica nacional. Como uno de los mayores socios de inversión del país en los sectores de manufactura e infraestructura, se prevé que el paso de Japón tendrá un gran impacto. Las empresas japonesas que operan en Indonesia tienen el potencial de acelerar la automatización basada en la Sociedad 5.0 en las zonas industriales, lo que a su vez cambiará las necesidades del mercado laboral de trabajadores operativos manuales a operadores de sistemas digitales.

Las oportunidades de colaboración también están abiertas para el ecosistema de startups locales, especialmente en los sectores de agricultura, salud y logística. A través de una mejor integración de datos, Indonesia puede construir servicios públicos más eficientes e inclusivos. Sin embargo, esta transición exige la preparación de regulaciones de gobernanza de datos, así como una distribución equitativa de la infraestructura digital en varias regiones para evitar la desigualdad en la adopción de tecnología.

Por otro lado, la aceleración hacia esta era digital requiere una gran inversión en el desarrollo de la capacidad de los recursos humanos a través de la educación digital. En medio de las fluctuaciones del mercado global y las presiones económicas externas, Indonesia debe actuar con rapidez para preparar regulaciones adaptativas. Se teme que la renuencia a alinear la dirección de la política tecnológica con este modelo ciberfísico haga que Indonesia pierda un importante impulso de inversión y se quede atrás en la gobernanza global de la IA.