En las laderas del monte Halimun, en la regencia de Sukabumi, se encuentra una comunidad indígena llamada Kasepuhan Gelaralam que ofrece una perspectiva diferente sobre el progreso. Lejos del ajetreo metropolitano, un grupo de jóvenes de la comunidad RE-Agent visitó este lugar para comprender que la soberanía energética y la seguridad alimentaria están realmente arraigadas en la forma en que los seres humanos mantienen una relación armoniosa con el universo.

Para los indígenas locales, la energía no se limita a la electricidad o los combustibles fósiles. El arroz, el leuit (granero de almacenamiento) y el bosque son los elementos principales que sostienen la vida. Su sistema agrícola está regulado por la institución tradicional Rorokan Pamakayaan, que establece el calendario de siembra basándose en las constelaciones. Esta práctica no es un mero asunto técnico, sino una forma de respeto a la naturaleza manifestada a través de rituales tradicionales desde la época de siembra hasta la gran cosecha.

Abah Ugi, el jefe tradicional de Kasepuhan Gelaralam, enfatizó que el principio de cultivar una sola vez al año es una estrategia para dar un descanso a la tierra y evitar que se degrade debido a la sobreexplotación. El arroz, considerado un símbolo de respeto a Nyi Pohaci, no se utiliza como mercancía comercial, sino como una reserva alimentaria comunitaria guardada de forma segura en el leuit para garantizar la soberanía alimentaria a largo plazo.

La valiosa lección de Gelaralam desafía los paradigmas de desarrollo moderno que tienden a depender de la aceleración y la explotación masiva. En esta aldea tradicional, el progreso se define como la capacidad de saber cuándo detenerse, respetando los ritmos naturales y garantizando que los recursos naturales se preserven para las generaciones futuras. Este enfoque demuestra que la prosperidad sostenible nace de la conciencia de mantener el equilibrio, y no solo de acelerar la producción.