Garantizar que los niños tengan un descanso suficiente y de calidad es la base fundamental para mantener su salud. Sin embargo, el fenómeno de los niños que suelen acostarse después de las 22:00 horas se ha convertido en una seria preocupación para los profesionales de la salud debido a su impacto multidimensional en el crecimiento y desarrollo de los más pequeños.
La especialista en medicina interna, la Dra. Ika Devi, Sp.PD, explicó que el hábito de trasnochar en los niños puede desencadenar diversos problemas de salud, entre ellos el tinnitus o la sensación de zumbido en los oídos. Además, la falta crónica de sueño también contribuye a un mayor riesgo de obesidad, lo que exige que los padres sean más disciplinados a la hora de organizar el horario de descanso de sus hijos.
No solo se trata de problemas físicos; la mala calidad del sueño afecta directamente la función cognitiva del niño. La falta de descanso provoca una disminución de la capacidad de memoria y problemas de concentración debido a la somnolencia excesiva. Sin duda, esto puede dificultar el proceso de aprendizaje y las actividades de los niños tanto en la escuela como en su vida diaria.
Además, la Dra. Ika destacó la relación entre la falta de sueño y el aumento del cortisol o la hormona del estrés. Esta condición puede provocar un aumento del ácido gástrico, que actualmente es una queja de salud bastante común en los niños. Asimismo, los niños que se acuestan demasiado tarde corren el riesgo de sufrir un retraso en el crecimiento de la estatura, dado que la hormona del crecimiento (growth hormone) se produce de manera óptima cuando el niño descansa lo suficiente.
Ante estos diversos riesgos, la Dra. Ika aconseja encarecidamente a los padres aplicar disciplina en los horarios de sueño, concretamente antes de las 22:00 horas. Esta medida preventiva se considera crucial para garantizar que los niños puedan crecer de forma óptima y evitar diversos problemas de salud a largo plazo.