El voraz incendio que afectó al Vertedero Final (TPA) de Jatiwaringin, en el distrito de Mauk, regencia de Tangerang, Banten, fue finalmente sofocado tras arder durante más de diez días. La operación de extinción a gran escala, que duró más de 200 horas, contó con la participación de docenas de dotaciones de bomberos interregionales y el apoyo de helicópteros bombardeadores de agua (water bombing) de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB).

El suceso, que comenzó a finales de junio de 2026, tuvo un impacto directo negativo en la salud de la comunidad local, especialmente entre los residentes de Kampung Jungkel, en la aldea de Tanjakan Mekar. Se registró que 232 residentes se vieron obligados a evacuarse a la oficina del pueblo debido al humo tóxico asfixiante. El Departamento de Salud local informó que cientos de residentes, incluidos niños y lactantes, comenzaron a padecer Infecciones Respiratorias Agudas (IRA), así como enfermedades cutáneas con picazón extrema debido a la exposición a las cenizas de la combustión.

Las condiciones del aire alrededor de la zona del desastre llegaron a declararse en un nivel muy perjudicial para la salud. Según datos del Departamento de Medio Ambiente y Limpieza (DLHK) de la regencia de Tangerang, la concentración de partículas peligrosas PM 2,5 se disparó un 425,2 por ciento por encima del umbral de calidad ambiental. Incluso cuando los residentes comenzaron a regresar a sus hogares, se detectó que el polvo fino PM 1,0 seguía siendo elevado, dejando un olor penetrante impregnado en la zona residencial.

Para controlar la situación, el Gobierno de la Regencia de Tangerang declaró el estado de emergencia por desastre del 1 al 14 de julio de 2026. En el terreno, los bomberos tuvieron que realizar un esfuerzo extraordinario utilizando excavadoras para remover montañas de basura de más de diez metros de profundidad para apagar las brasas ocultas en las capas inferiores. Las características de los residuos plásticos en descomposición provocaron que las brasas en este vertedero se asemejaran a los incendios en turberas, difíciles de extinguir si solo se rocían desde la superficie.

Este desastre vuelve a poner de relieve el problema clásico de la gestión de residuos en el vertedero de Jatiwaringin, en funcionamiento desde 1999. Se estima que este vertedero de decenas de hectáreas ha acumulado alrededor de 20 millones de toneladas métricas de basura, alcanzando alturas de hasta 15 metros. Durante casi 27 años, el lugar ha seguido aplicando el sistema de vertido a cielo abierto (open dumping), un método prohibido por la Ley N.º 18 de 2008 por favorecer la acumulación de gas metano altamente inflamable.

El DLHK de la regencia de Tangerang afirma estar trabajando en una transición para abandonar gradualmente el método de vertido a cielo abierto mediante el cubrimiento de las acumulaciones de basura para minimizar la exposición directa al calor solar. No obstante, las autoridades locales reconocen que la mejora hacia un sistema integrado de gestión de residuos requerirá un tiempo considerable y una importante asignación presupuestaria regional.