El Ministerio de Ciencia y Tecnología está diseñando actualmente un mecanismo de apoyo financiero para acelerar la transformación tecnológica entre los actores empresariales. En un taller celebrado el 10 de julio, el ministro de Ciencia y Tecnología, Vu Hai Quan, enfatizó que el Estado se compromete a actuar como facilitador al brindar acceso a financiamiento a las empresas centradas en la innovación, sin asumir el papel de los bancos ni las responsabilidades de inversión corporativa.
El esquema propuesto contempla el otorgamiento de un subsidio del 50% sobre la tasa de interés de los préstamos comerciales, con un límite máximo de apoyo del 6% anual. Esta ayuda está dirigida a empresas que inviertan en la adquisición de maquinaria, líneas de producción, transferencia de tecnología y el uso de servicios de consultoría especializada. Se prevé que este apoyo tenga una duración de hasta cinco años, con la condición de que el plazo restante del préstamo sea de al menos un año.
Como primer paso, el Gobierno ejecutará un programa piloto en el que participarán 20 empresas seleccionadas. Esta prueba piloto busca medir la efectividad de los mecanismos de coordinación, la gestión de riesgos y el impacto práctico de la política hasta septiembre de 2026. Las empresas participantes deberán cumplir con criterios estrictos, como una calificación crediticia mínima de A-, un plazo de préstamo de entre 3 y 5 años y una proyección de valor agregado de al menos el 7%.
Para garantizar la rendición de cuentas, el proceso de desembolso del subsidio será supervisado estrictamente a través de cuentas especiales gestionadas por el Fondo Nacional de Innovación Tecnológica (NATIF, por sus siglas en inglés) y los bancos pertinentes. Este sistema está diseñado para asegurar que los fondos fluyan únicamente hacia proyectos productivos. El Gobierno no dudará en suspender el apoyo a las empresas que incurran en morosidad o que incurran en infracciones administrativas, como la falsificación de documentos para obtener el beneficio.
Se espera que esta medida estratégica cree un ecosistema de colaboración sólido entre el Gobierno, las instituciones financieras y el sector privado. A través de esta política, el Gobierno confía en sentar una base financiera sólida para que las empresas alcancen la independencia tecnológica y den un gran salto en su competitividad empresarial, tanto en el mercado nacional como en el global.