Los esfuerzos de Estados Unidos e Israel por debilitar la influencia iraní mediante la destrucción de infraestructura militar y la eliminación de líderes clave se enfrentan ahora a un nuevo y complejo desafío. Un informe detallado del centro de investigación Century International titulado Beyond the Axis revela que estas estrategias convencionales ya no son efectivas para contener la red patrocinada por Teherán en Medio Oriente.
Este cambio tiene sus raíces en la adopción de la tecnología de vehículos aéreos no tripulados (drones), que ya no depende totalmente del suministro directo de Irán. Los investigadores señalan que los grupos armados de la región se han convertido en actores capaces de producir su propia tecnología militar utilizando componentes comerciales de fácil acceso en el mercado global.
Wolf-Christian Paes, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, destacó la dificultad de rastrear la cadena de suministro de esta tecnología de dual-use (doble uso). Los componentes de motores, como los utilizados en el dron Shahed-136, ahora se pueden obtener fácilmente a través de terceros fabricantes sin una supervisión estricta. Este fenómeno se refleja en un drástico aumento de los ataques con drones a nivel mundial, que pasaron de 140 casos en 2016 a más de 58 000 casos hasta 2025.
Esta autosuficiencia productiva otorga una mayor autonomía operativa a grupos como los hutíes en Yemen o Hezbolá en el Líbano. Aunque Irán sigue siendo un nodo estratégico para la capacitación y el intercambio de inteligencia, la relación se ha transformado en una alianza interdependiente. Estos grupos cuentan ahora con centros de pericia independientes que hacen que sus redes sean mucho más resistentes e impredecibles.
Los expertos concluyen que, aunque la presión militar de Israel y EE. UU. ha logrado reducir el espacio de maniobra política de Irán en algunas zonas como Gaza, los cimientos técnicos y las redes construidas durante décadas siguen siendo difíciles de desmantelar. Con la aparición de múltiples nuevos centros de poder dentro del 'Eje de la Resistencia', los desafíos para la estabilidad de Medio Oriente en el futuro se vuelven cada vez más complejos y dispersos.