La historia de Sudono Salim, también conocido como Liem Sioe Liong, representa un capítulo crucial en la historia económica de Indonesia. Su relación con Soeharto, iniciada con el suministro de logística militar durante la Guerra de Independencia, se convirtió en una colaboración estratégica a lo largo de tres décadas bajo el régimen del Nuevo Orden. Esta cercanía privilegiada permitió a Salim construir un gigante imperio empresarial que abarcaba el sector bancario a través del Bank Central Asia (BCA), la fabricación de cemento mediante Indocement, y el dominio de la industria alimentaria a través de Bogasari e Indofood.
Sin embargo, la simbiosis que trajo tal prosperidad se convirtió en un arma de doble filo cuando la crisis económica azotó en 1998. El descontento público creciente hacia el régimen de Soeharto arrastró el nombre de Salim como símbolo de cronismo. Los disturbios raciales desencadenados en mayo de 1998 convirtieron los activos de la familia Salim en el blanco principal de la furia de la multitud, que los veía como los mayores beneficiarios de su cercanía con el poder.
La angustiosa situación de seguridad obligó a la familia Salim a tomar medidas de emergencia. Anthony Salim, hijo de Sudono Salim, tuvo que presenciar cómo la residencia familiar en Roxy era destrozada e incendiada por la multitud. Los ataques no se limitaron a su vivienda privada, sino que se extendieron a sus oficinas comerciales y redes de distribución en varias regiones, lo que incluyó el saqueo de una fábrica en Solo y graves daños en cientos de sucursales del BCA.
El punto culminante se produjo con la caída de Soeharto el 21 de mayo de 1998, que marcó el punto más bajo del imperio empresarial de Salim. El BCA, que en ese momento sufría retiros masivos de fondos por parte de los clientes, tuvo que ser finalmente intervenido por el gobierno a través de la Agencia de Reestructuración Bancaria Nacional (BPPN). La pérdida del BCA obligó a la familia Salim a reestructurar por completo su estrategia empresarial, dependiendo únicamente de las líneas de negocio restantes.
Tras superar los difíciles momentos posteriores a la era de la reforma (Reformasi), la familia Salim fue reconstruyendo gradualmente los cimientos de sus negocios. Hoy, transcurridas más de dos décadas, el imperio del Salim Group se ha levantado de nuevo y ha diversificado sus actividades hacia varios sectores estratégicos, desde la energía y la construcción hasta su reaparición en el sector bancario, demostrando su capacidad de adaptación al nuevo clima económico nacional.