El paradigma empresarial moderno se ha desplazado de estar orientado únicamente a la rentabilidad financiera a ser más holístico. Las partes interesadas, desde inversores y reguladores hasta consumidores, exigen ahora transparencia sobre cómo una corporación gestiona el impacto de sus operaciones en el medio ambiente, la justicia social y la gobernanza interna.

En este contexto, los informes de ESG (Environmental, Social, and Governance) y de sostenibilidad se han convertido en instrumentos vitales. En Indonesia, esta concienciación se ha desarrollado desde 2005 y recibió un fuerte impulso regulatorio a través del Reglamento de la Autoridad de Servicios Financieros (OJK) N.º 51/POJK.03/2017, que exige a las instituciones financieras y empresas cotizadas informar gradualmente sobre sus actividades sostenibles.

Según datos de la OJK, el número de entidades comerciales que adoptan los principios ESG en el país aumentó drásticamente de 45 empresas en 2018 a 675 en 2023. Sin embargo, esta cantidad aún no refleja la calidad. Una investigación sobre 767 informes de sostenibilidad de empresas cotizadas durante el período 2016-2022 muestra que, aunque el volumen de informes aumentó hasta un 69 por ciento en el período 2020-2021, la profundidad y la transparencia de la información sobre el impacto ambiental presentada aún no son consistentes.

Se sospecha que muchas empresas se limitan a cumplir con las obligaciones administrativas para acatar las regulaciones vigentes. Sin embargo, se ha demostrado que una integración madura de ESG se correlaciona positivamente con el rendimiento financiero a largo plazo. Una investigación sobre 84 empresas cotizadas en la Bolsa de Valores de Indonesia (BEI) durante el período 2019-2023 muestra que un buen desempeño en ESG impulsa significativamente la rentabilidad de las empresas, especialmente en los índices de Rendimiento sobre Activos (ROA) y Rendimiento sobre el Capital (ROE).

Además de optimizar el valor empresarial a ojos de los inversores, la elaboración de informes de sostenibilidad ayuda a la dirección a identificar tempranamente los riesgos operativos. La identificación del consumo de energía, la gestión de residuos y las relaciones con las comunidades locales pueden minimizar posibles conflictos sociales y multas regulatorias, al tiempo que estimulan la innovación tecnológica respetuosa con el medio ambiente.

A pesar de ofrecer una gran variedad de beneficios, la implementación de ESG en Indonesia se enfrenta aún a desafíos complejos. Las limitaciones del sistema de datos, los elevados costes de inversión inicial para las medianas empresas y el riesgo de prácticas de lavado de imagen verde (greenwashing) sin acciones reales son los principales obstáculos. Por lo tanto, la participación de auditorías independientes (external assurance) se vuelve fundamental para garantizar la credibilidad de los informes de sostenibilidad publicados.