El máximo organismo del fútbol mundial, la FIFA, se encuentra bajo un intenso escrutinio tras conceder una reducción en la sanción del delantero de la selección de Estados Unidos, Folarin Balogun. El jugador había sido expulsado con tarjeta roja en el tenso partido de dieciseisavos de final del Mundial 2026 contra Bosnia y Herzegovina. Aunque habitualmente las faltas graves derivan en una suspensión, la FIFA decidió dejar en suspenso la sanción bajo un período de prueba.
Esta controversial decisión permite a Balogun estar presente con el conjunto estadounidense cuando enfrente a Bélgica en los octavos de final. La situación ha generado debate público, ya que la medida se considera un alejamiento de los procedimientos disciplinarios estándar, que generalmente exigen que un jugador se pierda al menos un partido tras recibir una tarjeta roja.
Los informes del periodista deportivo Ben Jacobs señalan una supuesta intervención por parte de la Casa Blanca, la cual habría mantenido comunicación directa con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para revisar el castigo. A pesar de que la FIFA afirmó que la decisión se tomó basándose en las recomendaciones de un comité independiente y negó cualquier influencia política, la transparencia sobre los fundamentos de esta suspensión sigue siendo un gran interrogante.
El caso recuerda a un hecho histórico similar en el Mundial de 1962, cuando a la estrella brasileña Garrincha se le permitió jugar la final a pesar de haber recibido una tarjeta roja en el partido anterior. Ahora, el mundo del fútbol espera una explicación más detallada por parte de la FIFA sobre cómo pueden modificarse los protocolos disciplinarios, especialmente cuando están en juego intereses estratégicos en un torneo de tal prestigio.