La conmemoración del Día de las Cooperativas de este año está marcada por un agudo debate sobre la iniciativa de las Cooperativas de la Aldea Merah Putih (KDMP). Con una inversión proyectada de 240 billones de IDR para establecer 80.000 unidades de cooperativas en seis años, esta política ha generado fuertes críticas de diversos sectores de la sociedad. Las dudas del público no solo radican en la magnitud del presupuesto, sino también en un mecanismo de formación considerado inusual, que incluye entrenamiento militarizado para los directivos y una cuestionable efectividad en la ubicación de los locales.
Desde el punto de vista académico, el fracaso de las cooperativas en Indonesia hasta ahora no se debe meramente a un déficit de capital. Diversas investigaciones demuestran que la debilidad fundamental reside en la baja calidad de la gestión. Muchas cooperativas funcionan sin una orientación comercial clara, con una gestión financiera deficiente y una baja capacidad de innovación. Sin una capacidad de gestión adecuada, las grandes inyecciones de fondos corren el riesgo de convertirse en una carga para la propia organización.
Al observar el éxito de la Cooperativa Solok Radjo en Sumatra Occidental, el éxito no nació de las donaciones de ayuda gubernamental, sino de una comprensión profunda de los problemas reales de los caficultores. El modelo de negocio construido allí logró crear valor añadido mediante un enfoque empresarial justo, demostrando que los incentivos económicos son el motor principal para que los miembros sigan siendo leales y participen voluntariamente.
El principal problema actual es la aparición de "inercia" o renuencia a innovar entre los empresarios ultramicro. Para superar esto, el enfoque del desarrollo cooperativo debe pasar de la simple provisión de infraestructura física al desarrollo de actores empresariales competentes. Aquellos capaces de mapear el mercado y leer las oportunidades, y no meros ejecutores de proyectos de movilización masiva, son la clave para la sostenibilidad de las cooperativas.
En última instancia, las políticas públicas deben volver a basarse en la evaluación empírica y no meramente en la legitimación administrativa. Si las políticas cooperativas se siguen formulando sin aprender de la evidencia de campo, se teme que el gobierno solo repita los mismos errores a una escala mucho mayor. La esencia de una cooperativa fuerte no radica en la magnitud del presupuesto asignado, sino en la resiliencia del talento humano que gestiona la organización en medio de las dinámicas del mercado.