Los datos del Ministerio de Cooperativas hasta el primer semestre de 2026 registran un aumento vertiginoso en el número de unidades cooperativas en Indonesia, alcanzando las 224.256 entidades. Aunque este crecimiento cuantitativo parece masivo, su efectividad para impulsar la economía nacional sigue recibiendo críticas de diversos sectores, especialmente en lo que respecta a la calidad operativa y su impacto en el Producto Interno Bruto (PIB).
El presidente de la Asociación de Cuadros Socioeconómicos Estratégicos (AKSES), Suroto, destacó la realidad de que la contribución de las cooperativas al PIB sigue estancada en torno al 1%. Durante la última década, esta cifra ha permanecido estancada y lejos del ideal de las cooperativas como pilar fundamental de la economía indonesia, según lo mandata la constitución.
Uno de los principales obstáculos identificados es la gran dependencia del sector de ahorro y crédito. Hasta la fecha, alrededor del 80% de las actividades comerciales cooperativas giran en torno a este sector. Sin embargo, Suroto enfatizó que este dominio aún no ha aportado un valor agregado económico significativo para los miembros, ya que la mayor parte del financiamiento se destina a cubrir necesidades de consumo del hogar en lugar de sectores productivos.
En respuesta a la proliferación de cooperativas que solo sirven como fachada para prácticas de usura o que son simples 'cooperativas de membrete', Suroto instó al Ministerio de Cooperativas a realizar una depuración exhaustiva. Instó al gobierno a tener la valentía de disolver las cooperativas inactivas o aquellas que se desvíen de los principios básicos de servicio al socio, así como a fomentar la consolidación mediante fusiones de cooperativas de ahorro y crédito saludables para fortalecer las economías de escala.
Además, señaló la disparidad regulatoria entre las cooperativas y las instituciones bancarias. Según él, el gobierno debe dar un trato más justo en términos de incentivos, facilidades de garantía y acceso a subsidios, que hasta ahora se perciben más favorables para la industria bancaria. Sin el apoyo de un ecosistema equitativo, la competitividad de las cooperativas seguirá viéndose reducida.
Respecto a la iniciativa de la Cooperativa Rural/Urbana Roja y Blanca (KDKMP), Suroto la ve como un gran potencial para impulsar la economía de base. Sin embargo, enfatizó que el desarrollo físico no lo es todo. El éxito de este programa dependerá totalmente de la rapidez con la que estas cooperativas puedan operar, contar con un ecosistema empresarial claro y ser capaces de convertirse en canales de distribución que brinden beneficios reales a los residentes rurales y agricultores locales.