Una narrativa engañosa está circulando ampliamente en las redes sociales, vinculando la aparición del Hantavirus con una agenda oculta de la élite global. La publicación atribuye indebidamente afirmaciones al comisario general de policía (R) Dr. Dharma Pongrekun, M.M., etiquetándolo como bioquímico y observador geopolítico para reforzar la tesis de que el virus se propaga únicamente por intereses comerciales.

La verificación de hechos demuestra que dicha narrativa es un bulo. Además de carecer de una formación científica relevante para las afirmaciones realizadas, la declaración contradice los datos médicos sobre las características del Hantavirus. En realidad, este virus fue identificado en 1976 en Corea del Sur, concretamente cerca del río Hantan, tras el descubrimiento de un misterioso brote que afectó a las tropas de las Naciones Unidas entre 1951 y 1953.

A diferencia del patrón de propagación de otros virus respiratorios como el COVID-19, el Hantavirus se transmite a los humanos mediante la exposición al polvo contaminado con heces, orina o saliva de roedores infectados. La transmisión de persona a persona en esta enfermedad es extremadamente rara. Por lo tanto, la teoría de la ingeniería bioquímica como herramienta de control global carece de un fundamento científico sólido.

Los datos del Ministerio de Salud de la República de Indonesia confirman que los casos de Hantavirus en Indonesia son raros, siendo la mayoría de los hallazgos la variante del virus de Seúl. Entre enero de 2024 y mayo de 2026, se registraron un total de 23 casos confirmados distribuidos en nueve provincias, ubicándose la mayor prevalencia en las regiones de DKI Yakarta y Yogyakarta. Se insta a la población a mantener la calma y consultar siempre la información de las autoridades sanitarias oficiales.