El documental de Fala Pratika titulado The Other Daughter fue la puerta de entrada a un debate profundo sobre el trauma intergeneracional en el evento Kelas Liar en Bandung el sábado (4/7/2026). A través de las historias de tres mujeres de diferentes generaciones, la película destaca cómo las heridas psicológicas se pueden heredar de generación en generación en una familia, a menudo sin que se den cuenta los padres, que también cargan con el peso de su propio pasado.

El debate generó una respuesta muy emotiva entre los participantes. Muchos de ellos sintieron que la historia en la pantalla reflejaba sus propias experiencias de vida. Este espacio de debate se utilizó para compartir historias que rara vez reciben validación, invitando a los participantes a reflexionar sobre qué pautas de crianza desean continuar y cuáles deben detenerse para no sobrecargar a la siguiente generación.

Una de las participantes, Rifka, admitió que en su familia existe la exigencia de mostrarse siempre fuerte, un patrón que está decidida a romper. En sintonía con esto, otro participante llamado Hobs destacó que la cultura patriarcal es uno de los legados que empeora la crisis de salud mental, especialmente en los hombres, a quienes a menudo se les exige reprimir sus emociones.

Este asunto no es solo un problema individual. Los datos del cribado de salud mental del Gobierno de la Ciudad de Bandung a finales de 2025 mostraron que casi la mitad de los estudiantes, aproximadamente el 48,19 por ciento, presentaban indicios de problemas de salud mental. Esta cifra refleja el enorme impacto de las presiones de la vida urbana, la cultura del silencio y un estilo de vida competitivo que frena el proceso de recuperación emocional de la sociedad.

Ayas, especialista de Bloom Under The Sun, explicó que el trauma intergeneracional puede perpetuarse a través de mecanismos epigenéticos, pautas de crianza extremas y una comunicación poco saludable. Hizo hincapié en que la clave para romper esta cadena es reconocer los patrones, establecer límites emocionales saludables y practicar el reparenting para brindarse a uno mismo el amor y la validación que tal vez no se recibieron en la infancia.

Ayas añadió que la sanación del trauma no se puede hacer en solitario. Se necesita un espacio seguro en la sociedad para apoyarse mutuamente y normalizar las conversaciones sobre la salud mental y la ayuda profesional. Con una conciencia colectiva y el valor de romper la cadena del trauma, la generación actual tiene la oportunidad de crear un futuro psicológicamente más saludable.