Durante años, el presupuesto del sector deportivo en Indonesia a menudo se ha visto como un gasto pasivo que gravaba las arcas del Estado. El deporte era considerado meramente un instrumento para la búsqueda de medallas, donde los fondos se consumían por completo sin ningún cálculo concreto de rendimiento financiero para el desarrollo nacional.
Ahora, el Ministerio de Juventud y Deportes (Kemenpora) ha comenzado a cambiar la dirección de esta política al considerar el deporte como una oportunidad estratégica de ingresos. Se han tomado medidas concretas a través de una desregulación masiva, reduciendo 191 Reglamentos Ministeriales a solo cuatro regulaciones principales. Uno de los nuevos pilares cruciales es el establecimiento de la industria del deporte y el turismo deportivo (sport tourism) como una base legal que proporcione certeza a los inversores y promotores privados.
Esta transformación se alinea con la ambición del presidente Prabowo Subianto de alcanzar el objetivo de crecimiento económico nacional del 8 por ciento. Con el valor de mercado global de la industria del deporte y el turismo deportivo alcanzando miles de billones de rupias, Indonesia busca aprovechar esta oportunidad desplazando la carga de financiación del presupuesto estatal (APBN) hacia una participación más masiva de la inversión privada.
Este enorme potencial está respaldado por una base de fanáticos apasionados en Indonesia que supera a la de muchos países desarrollados. Sin embargo, el desafío reside en la gobernanza de las competiciones. Hasta la fecha, solo tres disciplinas deportivas cuentan con un ecosistema profesional consolidado. El Kemenpora tiene ahora como objetivo iniciar nueve ligas deportivas profesionales para crear un ecosistema circular que involucre a los sectores de logística, hostelería e industrias creativas.
En el futuro, se espera que los clubes deportivos se transformen en sociedades de responsabilidad limitada independientes. Con un ecosistema saludable, el Estado no solo obtendrá ingresos por impuestos, sino que también creará nuevos puestos de trabajo. El éxito de esta visión depende ahora de la sinergia de todas las partes interesadas para dejar de lado los egos sectoriales con el fin de construir una industria deportiva nacional competitiva y de alto valor económico.