En medio de las intensas narrativas sobre la economía azul y la digitalización del sector marítimo, la realidad sobre el terreno muestra una brecha tecnológica bastante pronunciada. La mayoría de los pescadores de redes de elevación en las costas del estrecho de Madura y el mar de Java todavía dependen de las lámparas Petromax alimentadas con queroseno o gas GLP como herramienta principal para atraer peces.
La dependencia de esta tecnología convencional no es solo una cuestión de eficiencia, sino también una carga económica cada vez más pesada. Además de los costos de combustible que continúan erosionando los ingresos netos, el uso de Petromax también provoca contaminación por emisiones y es menos efectivo para atraer peces porque la luz producida tiende a dispersarse y no se enfoca en el objetivo.
Un estudio realizado por un equipo de la Universidad de Brawijaya en 2025 ofrece una solución mediante la innovación de luces de diodos emisores de luz (LED) subacuáticas con un espectro verde (520–540 nanómetros). Los resultados de las pruebas en aguas de Pasuruan demuestran que esta tecnología es capaz de aumentar el volumen de captura hasta en un 80 por ciento, con una biomasa promedio que alcanza los 28,52 kilogramos por viaje, en comparación con el Petromax, que solo produjo 15,88 de kilogramos.
La efectividad del LED verde radica en su capacidad para adaptarse a la sensibilidad fotorreceptora de peces pelágicos pequeños como la caballa y el chicharro. Se ha demostrado que la luz verde reúne a los bancos de peces más rápido —en solo 90 minutos— y los retiene en el área de captura con un nivel de densidad superior al 90 por ciento hasta que se recoge la red.
Económicamente, el cambio a la tecnología LED ofrece una eficiencia energética de hasta el 80 por ciento. Esto alivia directamente la carga de los costos operativos de los pescadores en medio de las fluctuaciones de los precios del combustible. No solo eso, el uso de luces subacuáticas más dirigidas también ayuda a reducir la captura incidental (bycatch) no deseada, haciendo que las prácticas pesqueras sean más respetuosas con el medio ambiente.
Para lograr esta transformación, la modernización no debe limitarse a la distribución de paquetes de ayuda. El gobierno debe fomentar la transferencia de la investigación al sector productivo involucrando a las industrias manufactureras locales para que los equipos sean asequibles, proporcionar esquemas de subsidios reorientados hacia el capital de inversión tecnológica y ofrecer asistencia técnica para que los pescadores puedan operar los dispositivos de manera independiente y sostenible.