El gobierno de Indonesia está tomando medidas estratégicas para transformar la industria nacional de la palma aceitera situando a las cooperativas como actores clave. Esta política forma parte de la visión del presidente Prabowo Subianto para fortalecer el papel de la economía popular en sectores de commodities estratégicos dominados durante mucho tiempo por grandes corporaciones.
Las directrices gubernamentales no se limitan al cultivo de las plantaciones. Se alienta activamente a las cooperativas a expandirse hacia sectores secundarios, incluido el procesamiento de aceite de palma crudo (CPO). A través de esta integración vertical, se espera que las cooperativas puedan producir aceite de cocina de forma independiente, lo que a su vez aumentará el valor agregado para los agricultores y mantendrá la estabilidad del suministro en el mercado interno.
Se considera que esta medida busca crear un entorno empresarial más competitivo e inclusivo. Al involucrar a las cooperativas en la cadena de producción de aceite de cocina, el gobierno espera reducir la dependencia de la población respecto a los grandes actores, al tiempo que fortalece el poder de negociación de las cooperativas ante las fluctuaciones de los precios mundiales de las materias primas.