La existencia de la Agencia de Gestión de Inversiones de Indonesia (BPI Danantara) no debe juzgarse, según los expertos, por la obtención de dividendos o los índices de retorno de inversión a corto plazo. El enfoque fundamental de esta institución radica en su capacidad para llevar a cabo una reestructuración y transformación profunda de las Empresas Estatales (BUMN).

El economista principal de la Universidad de Paramadina, Wijayanto Samirin, enfatizó que el indicador válido de éxito para Danantara es el logro de corregir los modelos de negocio, fortalecer el buen gobierno corporativo y aumentar el profesionalismo en las empresas estatales. Según él, las inversiones realizadas por Danantara deben seguir basándose en la viabilidad comercial y en la capacidad de la propia institución.

Wijayanto destacó los posibles grandes desafíos que podrían obstaculizar el desempeño de Danantara, especialmente la intervención política y la asignación de proyectos que carecen de viabilidad económica. Criticó la tendencia a convertir a Danantara en un "basurero" para empresas en problemas o proyectos que no son esenciales para el desarrollo nacional.

Además de estos obstáculos, la limitada autoridad de Danantara para designar a los miembros de la junta de comisionados y directores de las empresas estatales también es un aspecto crítico. Sin la autoridad adecuada, se considera difícil que los esfuerzos por transformar la gobernanza de las empresas estatales funcionen de manera eficaz y constante a largo plazo.

Por otro lado, Danantara ha afirmado haber logrado eficiencias operativas de hasta 50 billones de rupias anuales mediante la consolidación y la eliminación de transacciones multinivel dentro del entorno de las empresas estatales. Varias compañías, como PT Pupuk Indonesia y PT Krakatau Steel, han comenzado a registrar mejoras en su desempeño financiero como resultado de las políticas de reestructuración implementadas, las cuales se espera que impulsen la inversión y creen empleos para la sociedad.