La industria cinematográfica de Hollywood suele presentar visualizaciones dramáticas de desastres naturales, entre ellos las erupciones volcánicas. Sin embargo, un nuevo estudio de la Universidad de Bristol revela una gran brecha entre la dramatización de la gran pantalla y la realidad científica de la vulcanología. Los investigadores advierten que estas representaciones erróneas pueden distorsionar la comprensión pública de la mitigación real de desastres.
La investigación, publicada en la revista Bulletin of Volcanology bajo el título "Mayhem, magic and dangerous myths?: Volcanoes on the big screen" (¿Caos, magia y mitos peligrosos?: Los volcanes en la gran pantalla), analizó 20 películas de temática volcánica. Estas películas abarcan diversas épocas, desde el clásico Superman vs Volcano (1942) y Dante’s Peak (1997) hasta la superproducción Pompeii (2014). Los resultados del estudio muestran que la mayoría de las películas priorizan los efectos visuales destructivos sobre la precisión de los procesos volcánicos.
La profesora Jenni Barclay, experta en vulcanología de la Facultad de Ciencias de la Tierra de Bristol y autora principal del estudio, explicó que las películas tienden a explotar la tensión visual. Los volcanes suelen reducirse a simples máquinas de destrucción con flujos de lava instantáneos. En realidad, estos fenómenos naturales son muy complejos, involucran la dinámica social de las comunidades locales y presentan fases de actividad que no ocurren en un abrir y cerrar de ojos.
Una de las desviaciones más notables es la compresión del tiempo y la representación de los peligros principales. En las películas, las primeras señales, como pequeños terremotos, suelen ir seguidas de inmediato por explosiones masivas en cuestión de horas. En el mundo real, los ciclos de erupción pueden durar semanas o meses. Además, para los estratovolcanes, la amenaza más mortal no son los flujos de lava lentos, sino los flujos piroclásticos: nubes ardientes de gas y ceniza volcánica que descienden rápidamente por las laderas de la montaña.
El estudio también critica el estereotipo del científico como un héroe solitario capaz de predecir el momento exacto de una erupción con tecnología avanzada. En realidad, la vulcanología trabaja con estimaciones de probabilidad y gestión de riesgos en medio de la incertidumbre. Por otro lado, a menudo se retrata a las poblaciones locales de forma pasiva como víctimas presas del pánico, ignorando el papel crucial de la comunidad y del personal de rescate en la mitigación de desastres.
Para acortar esta distancia, los investigadores sugieren formatos documentales o miniseries de televisión como medios alternativos. Al tener una mayor duración, se considera que estos formatos son más capaces de representar la complejidad de las crisis volcánicas de manera integral y educativa, manteniendo al mismo tiempo el atractivo narrativo para la audiencia.