En medio de una creciente concienciación sobre la salud mental, los bosques se consideran ahora algo más que simples pulmones del planeta o sumideros de carbono. La profesora de la Universidad IPB, la Prof. Siti Badriyah Rushayati, reveló que las zonas forestales albergan un gran potencial como medio de terapia de salud, lo que se conoce como el concepto de healing forest.

Los beneficios para la salud de interactuar con el entorno forestal provienen de compuestos volátiles naturales llamados fitoncidas. Estos compuestos producidos por las plantas sirven como un sistema de defensa natural, pero para los humanos, respirar el aire de las zonas forestales puede ayudar a reducir la presión arterial, combatir los radicales libres y mejorar el rendimiento de las células asesinas naturales para combatir infecciones.

Sin embargo, la Prof. Siti enfatizó que esta actividad terapéutica no puede realizarse en cualquier lugar. Una zona forestal apta para la terapia debe cumplir criterios estrictos, como un nivel mínimo de contaminación acústica, una calidad de aire limpio y condiciones de terreno seguras y propicias para calmar los cinco sentidos.

Además, este concepto también abre oportunidades económicas mediante el desarrollo de servicios ambientales basados en el turismo de naturaleza. Un ejemplo exitoso de esta aplicación se encuentra en el Gran Parque Forestal Ir. H. Djuanda (Taman Hutan Raya Ir. H. Djuanda), que ofrece instalaciones y guías especializados para apoyar las actividades de relajación de los visitantes en medio de la vegetación natural.

La integración del uso de los bosques para la salud y la conservación de los ecosistemas es crucial ante la crisis climática global. Se cree que el desarrollo sostenible que armoniza la función de los servicios ambientales de los bosques puede generar resiliencia en los ecosistemas y, al mismo tiempo, mejorar el bienestar físico y mental de la sociedad de manera integral.