Una colaboración internacional de investigación que involucra a la Universidad Bar-Ilan en Israel, la Icahn School of Medicine en Mount Sinai (EE. UU.) y socios de Canadá, ha producido resultados significativos en la lucha contra la enfermedad de Alzheimer. La investigación, publicada en la revista Alzheimer's & Dementia, presenta una innovadora tecnología de imágenes capaz de identificar la misteriosa causa detrás de las primeras etapas del Alzheimer.

Hasta ahora, el diagnóstico del Alzheimer se ha visto obstaculizado por la presencia de oligómeros de beta-amiloide, pequeños cúmulos de proteínas tóxicas que comienzan a dañar las células cerebrales años antes de que aparezcan los síntomas clínicos. A diferencia de las grandes placas amiloides, que se pueden monitorear mediante escaneos PET convencionales, estos oligómeros son 'casi invisibles' para las herramientas de diagnóstico estándar, lo que representa un gran desafío para el mundo médico.

Respondiendo a este desafío, un equipo de investigadores del Departamento de Química de la Universidad Bar-Ilan, liderado por el profesor Shai Rahimipour, ha creado con éxito una serie de péptidos cíclicos específicos. Esta innovación funciona uniéndose de manera selectiva a los oligómeros de beta-amiloide sin interferir con las grandes placas amiloides. Al ser etiquetados con sustancias radiactivas o fluorescentes, estos compuestos permiten a los expertos visualizar directamente estos grupos de proteínas tóxicas en el tejido cerebral.

En pruebas con modelos de ratón, esta tecnología basada en sondas moleculares demostró ser eficaz al mostrar que los oligómeros alteran agresivamente la función mitocondrial, el centro de energía de las células nerviosas. Esta alteración ocurre mucho antes de que aparezcan los signos de inflamación, ofreciendo una nueva comprensión de los mecanismos patológicos que hasta ahora permanecían ocultos para los métodos de diagnóstico médico actuales.

Se considera que estos hallazgos tienen implicaciones cruciales para la evaluación de las terapias antiamiloides actuales, como Lecanemab y Donanemab. Con la capacidad de detectar con precisión la presencia de oligómeros, los médicos del futuro podrán monitorear la eficacia del tratamiento con mayor precisión, en lugar de guiarse únicamente por la presencia de placas. Esto abre la puerta a intervenciones médicas mucho más tempranas para mejorar la calidad de vida de los pacientes con Alzheimer en todo el mundo.