El dominio de las aplicaciones de billetera digital y los servicios de banca en línea ha cambiado, de hecho, el comportamiento de compra de los consumidores. Hoy en día, recargar saldo o comprar paquetes de datos ya no requiere que los clientes salgan de sus hogares hacia un punto de venta físico. Sin embargo, este fenómeno no ha provocado necesariamente el cierre de los quioscos de saldo móvil.

Sobre el terreno, particularmente en las zonas de Jatinegara y Cipinang, en Yakarta Oriental, estos microempresarios están demostrando su resiliencia. Candra, propietario de Ultra Cell, reveló que el segmento de clientes de la tercera edad que aún no está familiarizado con los instrumentos de pago digital sigue siendo el pilar principal de sus operaciones. Para él, la accesibilidad física sigue siendo una solución para quienes se ven limitados por la alfabetización tecnológica.

Conscientes del cambio en las tendencias del mercado, los operadores de los quioscos ahora diversifican sus servicios de manera creativa. La estrategia del "mini cajero automático" se ha convertido en una opción popular, donde los quioscos ya no solo venden saldo o accesorios, sino que también ofrecen recargas de dinero electrónico (e-wallet), pago de facturas de servicios públicos (electricidad, agua) e incluso servicios de retiro de efectivo.

Haciéndose eco de las palabras de Candra, Farah, encargada de un establecimiento en la zona de Cipinang, coincidió en que sus ingresos principales ahora se sustentan en gran medida en los servicios de recarga de saldo digital y transferencias bancarias. Esta innovación en los servicios ha demostrado ser la clave para que los propietarios de los quioscos sigan siendo relevantes y mantengan en marcha el negocio en medio de la embestida de la digitalización económica.