La adopción de tecnología digital entre las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) en Indonesia está creciendo rápidamente, abarcando desde el uso de sistemas de pago sin efectivo (QRIS) hasta el marketing en redes sociales. Sin embargo, se considera que esta adopción de herramientas digitales aún no es completamente capaz de impulsar a las empresas a escalar de nivel de manera sustantiva. Este fenómeno demuestra que el uso de la tecnología todavía se limita a un cambio de canal de venta, sin llegar a tocar la estrategia empresarial fundamental.
Según datos de la Cámara de Comercio e Industria de Indonesia (Kadin) de 2025, el número de mipymes no agrícolas en el país ha alcanzado aproximadamente 30,21 millones de unidades de negocio, dominadas por el sector micro. Por otro lado, el Banco de Indonesia registró que los comercios usuarios de QRIS en el primer semestre de 2025 aumentaron a 39,3 millones, de los cuales el 93,16 por ciento son mipymes. Este potencial digital se ve reforzado por una tasa de penetración de internet a nivel nacional que alcanza el 79,5 por ciento, equivalente a 221 millones de usuarios activos.
Aunque la infraestructura digital es cada vez más accesible, el problema fundamental radica en la gestión empresarial. Muchas mipymes utilizan plataformas digitales sin respaldarlas con informes financieros ordenados, comprensión de la gestión de inventarios o un mapeo de estrategias de precios competitivas. Como resultado, su presencia en el espacio digital a menudo pasa desapercibida en medio de la feroz competencia del mercado en línea, que ahora también está saturado de productos importados en masa.
Un informe del Instituto para el Desarrollo de la Economía y las Finanzas (INDEF) confirma que las plataformas digitales tienen el potencial de impulsar las ventas. Sin embargo, este beneficio no se produce de forma automática sin la preparación de la capacidad interna de las empresas. Las habilidades digitales mínimas, la débil gestión de la reputación de la tienda y la incapacidad para gestionar la fidelidad de los clientes son los principales obstáculos que impiden que la eficiencia tecnológica sea óptima.
Para superar esta brecha, el modelo de acompañamiento a las mipymes debe ser reestructurado por completo. Las capacitaciones ya no deben limitarse a enseñar aspectos técnicos como la creación de cuentas de comercio electrónico, sino que deben abordar aspectos fundamentales como el análisis de las necesidades del mercado, la legalidad empresarial y el uso de datos de transacciones para la toma de decisiones. La sinergia con instituciones de educación superior a través de programas de investigación aplicada e incubación de empresas estudiantiles también puede actuar como un acelerador real en el terreno.
También se insta a los gobiernos locales a modificar los indicadores clave de rendimiento en los programas de empoderamiento económico. El éxito de los programas de capacitación ya no debe medirse por aspectos administrativos como el número de participantes entrenados, sino por el impacto real en términos de aumento de facturación, creación de empleo y sostenibilidad empresarial. En última instancia, la clave del éxito de esta transformación radica en la capacidad de los recursos humanos para convertir la tecnología en un instrumento de estrategia para el crecimiento sostenible.