La viceministra de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, Prof. Stella Christie, A.B., Ph.D., recordó a las generaciones jóvenes el impacto ecológico que se esconde tras el rápido uso de la inteligencia artificial (IA). Destacó que el funcionamiento de esta avanzada tecnología requiere un suministro de energía eléctrica y agua limpia a una escala extraordinariamente grande.
Stella lanzó esta advertencia durante su discurso científico ante los nuevos estudiantes en el marco de la Introducción a la Vida Universitaria para Nuevos Estudiantes (PKKMB) de la Universidad Singaperbangsa Karawang (Unsika), en Java Occidental. Instó al alumnado a no ser meros usuarios pasivos, sino a ser críticos y sensatos al utilizar dicha tecnología.
En su discurso, Stella explicó que cada instrucción enviada a plataformas de IA, como ChatGPT o Claude, debe ser procesada por hileras de ordenadores en centros de datos. Esta actividad de computación masiva consume una gran cantidad de electricidad y, al mismo tiempo, requiere agua limpia para los sistemas de refrigeración a fin de evitar el sobrecalentamiento de los equipos.
Se proyecta que la demanda de electricidad para sostener la IA seguirá aumentando drásticamente. Para el año 2025, se estima que el consumo energético de los centros de datos de IA equivaldrá a la necesidad eléctrica de Letonia, y se prevé que siga subiendo hasta igualar el consumo eléctrico del Reino Unido para el año 2029.
Además de la electricidad, el consumo de agua limpia para esta tecnología también está en el punto de mira. Stella expuso que se estima que solo el funcionamiento de GPT-4 consume agua limpia equivalente a las necesidades diarias de 1,2 millones de personas. Recordó a los estudiantes la importancia de reflexionar sobre el uso de la IA, dado que la contribución real de esta tecnología aún está en fase de desarrollo y no ha resuelto del todo los grandes problemas de la humanidad.