La actividad física es un pilar fundamental para mantener la forma física y la salud a largo plazo. Sin embargo, el entusiasmo por el deporte debe ir acompañado de una comprensión de los límites del propio cuerpo. La práctica de entrenamientos demasiado extremos y con una intensidad excesiva puede causar un impacto negativo, especialmente en la salud reproductiva de las mujeres.

El Dr. Fajar Alam, especialista en obstetricia y ginecología, enfatizó que una carga de entrenamiento que supere la capacidad física puede alterar drásticamente el sistema hormonal. Cuando se fuerza al cuerpo a trabajar más allá de sus límites normales, la producción de hormonas vitales, especialmente los estrógenos, sufre una disminución significativa.

Además, el Dr. Fajar explicó que el desequilibrio en los niveles de estrógeno es el principal desencadenante de las alteraciones del ciclo menstrual. Esta afección puede manifestarse de diversas formas, desde un retraso en la regla (amenorrea) y ciclos irregulares, hasta situaciones en las que la menstruación se interrumpe por completo o dura un período inusualmente prolongado.

Por lo tanto, es de suma importancia que las mujeres presten atención a las señales de su cuerpo durante la rutina de ejercicios. El deporte sigue siendo una recomendación médica principal para cuidar la salud, pero su efectividad depende en gran medida de una proporción adecuada. Se aconseja a la población adaptar la intensidad de la actividad física a su estado de salud individual para evitar riesgos de complicaciones hormonales en el futuro.