Hacer ejercicio debería ser una actividad divertida y saludable en medio de una ajetreada rutina diaria. Sin embargo, muchas personas caen en la trampa de una obsesión excesiva que transforma la actividad física en una carga, o incluso en una tortura para el cuerpo. Si comienza a sentirse incómodo o estresado antes de hacer ejercicio, tal vez sea momento de reevaluar su estilo de vida.

El primer indicador de una obsesión poco saludable es exigirse entrenar a pesar de que el cuerpo no esté en buenas condiciones. Es importante entender que usted no es un atleta profesional que deba cumplir siempre con objetivos de rendimiento. Si su cuerpo presenta síntomas como náuseas, fatiga extrema o dolores musculares prolongados, descanse. Exigirse cuando el estado de salud decae solo aumenta el riesgo de sufrir lesiones graves.

En segundo lugar, evite caer en la cultura de compararse con los demás. El ejercicio para mantenerse en forma no es una competición donde los tiempos o el peso levantado sean la medida principal. Desafiarse más allá de sus límites por prestigio o comparación social solo le traerá problemas de salud, no una condición física ideal.

El fenómeno del estilo de vida 'costoso' a menudo también es un indicador de una obsesión mal encaminada. Muchas personas sienten que no han hecho ejercicio si no usan equipamiento de marca a precios fantásticos o si no eligen deportes de moda que vacían sus bolsillos. Si su afición por el deporte llega a alterar su estabilidad financiera hasta provocar deudas, su objetivo inicial de salud se ha distorsionado por el consumismo.

Por último, esté atento a los cambios de comportamiento y a la arrogancia en el gimnasio. Obsesionarse con las metas de entrenamiento a veces puede volver a una persona temperamental, irritable o propensa a culpar a los demás por sus propias limitaciones. El entorno deportivo es un espacio público; mantener la etiqueta y la salud mental es tan importante como cuidar la salud física. Recuerde que el objetivo final de hacer ejercicio es lograr una mejor calidad de vida, no arruinar el equilibrio de su vida.