El economista senior del Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW), Martin Gornig, lanzó duras críticas al enfoque de la política industrial alemana, que tradicionalmente ha defendido el principio de 'neutralidad tecnológica'. En su opinión, la postura imparcial del gobierno hacia tecnologías específicas ha resultado contraproducente, provocando un declive en la competitividad de la industria nacional, especialmente en el sector automotriz.

Gornig considera que esta política neutral ha impedido que las empresas alemanas inviertan plenamente y se concentren en el desarrollo de tecnologías del futuro, como los vehículos eléctricos, que actualmente están dominados por fabricantes chinos. Como resultado, la imagen de los automóviles alemanes, que antes se consideraban superiores, se está desvaneciendo gradualmente ante los consumidores globales debido a la pérdida de innovación y eficiencia.

Además, subrayó que la imposición de aranceles a la importación de vehículos eléctricos chinos no es una solución a largo plazo. Al contrario, una protección excesiva corre el riesgo de acomodar a la industria nacional y restarle incentivos para realizar ajustes tecnológicos cruciales. "Alemania necesita presión competitiva para impulsar el progreso, no solo protección comercial", afirmó Gornig.

Como alternativa, Gornig sugiere que Alemania y Europa abandonen la competencia en la producción masiva para orientarse hacia el desarrollo de tecnologías especializadas o 'mercados de nicho'. Se mencionan campos como la robótica de construcción como áreas de gran potencial donde Alemania aún tiene capacidad para liderar el mercado global. Sin embargo, esta estrategia exige valentía por parte del gobierno para asumir riesgos al definir y promover tecnologías estratégicas para el futuro de la industria nacional.